Luchar por algo difícil en la vida requiere de paciencia, de tiempo y sobre todo de mucha entrega. Pero todo esto, solamente bastará para llegar al campo base de mi nuevo reto, el Makalu. Para subir a su cima hay connotaciones diferentes, porque no solamente depende de nosotros los montañistas, sino que Dios y la montaña decidirán el resultado final.
Este año 2008 quiero aportar a la conservación de las montañas, retornando a la ciudad todos los desechos que vayamos a generar allá. Pienso que así, la sabia creencia de los sherpas: “para subir una montaña sagrada de más de ocho mil metros hay que respetarla y pedirle permiso”, hace que no sólo me involucre idealistamente sino que viva esta filosofía de vida. Yo quiero aportar con esta idea para que el resto de expediciones sigan el mismo ejemplo. Comenzaré así, también soñando y trabajando por tener un país con más gente despierta a la conciencia:
Salvemos al planeta, subamos juntos al Makalu. Siempre que pienso en el K2 sé lo que significa la pasión. Esta montaña ejerce un embrujo único entre todas las montañas del planeta. Conocí su encanto a través de las fotografías del libro de Reinold Messner. Me di cuenta de que la llamada Montaña de las Montañas, es la única de los 14 ocho miles que se sube escalándola y la hace la más difícil del mundo.
El K2 tiene 8611 m y se encuentra ubicado en la cordillera del Karakorum del Pakistán, en uno de los lugares más inhóspitos y salvajes del mundo. Su primera ascensión la realizaron los italianos en el año de 1954 con oxígeno suplementario. Actualmente, solamente 268 personas han logrado su cumbre. Hoy son más de la mitad que lo han hecho sin oxígeno.
Para mí, no existe nada como el K2. Desde hace muchos años sueño con el día de poder pisar esa sagrada cúpula helada y haber culminado uno de los principales propósitos de mi vida. Hacerlo sin los dedos de los pies es un desafío extremo que va a ser intentado por primera vez.
Este no es el único propósito de mi proyecto, ya que más que poner una bandera de mi país en la cumbre, quiero con mi historia motivar a las personas e invitarlos a trabajar en equipo, aportar al cambio de mentalidad y a creer que todos podemos cumplir nuestros sueños.
Este proyecto busca unir al país, generar sentimientos de amor, solidaridad, fortaleza, pasión por la vida, búsqueda de imposibles, motivación, respeto a la naturaleza. Desarrolla la consciencia en cada ecuatoriano sobre la importancia de hacer lo que nos gusta por sobre lo que nos dicen.
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