No sólo yo me propuse este inmenso desafió extremo, cuento con grandes personas que creen en los sueños del corazón y por eso apoyan mi trabajo.
Hoy trabajamos en equipo un grupo de amigos comprometidos en lograr nuestros sueños y alcanzar metas que algunos podrían creer inalcanzables, demostrando que la empresa ecuatoriana se identifica y apoya historias de vida que hacen grande al país, y motivan a confiar en nuestra gente ecuatoriana.
No se trata de poner la bandera de una empresa, sino de contarle a mi país una historia única, que gracias a las marcas que me patrocinan hace de este equipo el mejor ejemplo de amistad, trabajo, profesionalismo, confianza, experiencia, y por supuesto un desafío extremo 2008.
Gracias auspiciantes, gracias amigos por creer en mí y en mi gente ecuatoriana .
Santiago Q.