Makalu ( 8463 ) , 2008
Diario de Expedición

¡CUMBRE!

Con gran emoción Santiago logró llevar el corazón del Ecuador a la Cumbre del Makalu el domingo 11 de mayo a las 12h00 (hora nepalí). Gracias Ecuador por creer en los sueños, por el apoyo, por la Fe, por la gente bella y berraca. Gracias Dios...

Con el auspicio de:

 


Viernes, 23 de mayo de 2008

Amigos míos de la montaña:

Esta pequeña nota es un homenaje para todos ustedes quienes estuvieron preocupados y ayudaron en mi bajada del campo 3 a 7600 metros. Mil gracias por todo su cariño y ayuda. Les quiero mucho a todos. Estaré en Katmandú hasta el 31 de mayo, cuando por fin puedo volar y estar mas cerca de casa y de mi familia. Me da mucha pena lo que ha pasado con Iñaki Ochoa. Por lo que sé, estaba débil y no pudo aguantar las cinco horas que le hacían falta para bajar.

Esta noticia me conmovió y me acordé de los momentos vividos allá arriba, cuando al bajar del campo 3 a 7600 metros estaba debilitado y me costó dos horas hacer 50 metros hasta llegar a las tiendas de los suizos, en donde apareció el ángel milagroso Ted, quien llegó con la única mascarilla de O2 que había y me prestó para respirar esa noche. Esto permitió que yo pudiera bajar hasta el campo 2 sin problemas. Gracias a la oportuna acción de Hernán quien no permitió que me quedara solo y estuvo junto a mi como un verdadero compañero todo el tiempo, por eso digo “gracias Hernán por tu gesto que hizo que pueda bajar al base y gracias a Fercho por toda su ayuda y cariño. Son dos amigos que llevo bien en el alma y los quiero mucho”.

Ahora estos momentos son un recuerdo feliz y tranquilo que doy gracias a Dios de haber podido bajar al base sin problema alguno y estar siempre junto a estos amigos incondicionales. La bajada fue lenta pero la pudimos hacer desde el “Makalu La” hasta el base en un día. Al llegar al base fue muy emocionante y hermoso poder abrazar a toda la gente que estuvo junto a mi ayudando: a Rafa, Carlos Soria, Ralf, los vascos, el doctor de los andaluces, los sherpas, Mr. Sonam quien pidió el helicóptero para el regreso. Todo el grupo de españoles quienes estuvieron muy pendientes dando una mano, a los suizos, el japonés muy amable quien dio el oxigeno, a Waldemar, Irivan, Fercho, Hernán, y toda la gente que me dio una mano mil gracias por toda su ayuda de todo corazón por ese gesto tan bonito.

Muchas gracias amigos de la montaña les agradezco de todo corazón.

Santiago Quintero

 

INFORME DE CUMBRE.

Lunes 19 de mayo:

Hoy, no puedo creer que esté de nuevo en Katmandú. Todo sucedió tan rápido y tan sorprendentemente que no he tenido tiempo ni siquiera de asimilarlo y digerirlo. Lo que significa haber logrado llegar a la cima del Makalu es muy grande, ya que para muchas personas se presenta tan difícil que se convierte en una montaña que no entra ni siquiera en planes de ser escalada por la mayoría de himalayistas. Lejos de ser para mí un objetivo realista, me lo planteé como requisito básico para ir al K2, ya que está catalogado como la cuarta montaña mas difícil entre los catorce ocho miles.

Hoy sé que Dios me dio una gran ayuda para poder lograr este pico pues el clima no pudo estar mejor. Casi todos los días estuvieron despejados, con algo de viento de altura pero despejados, y eso ayudó bastante a escalar esta montaña hermosísima. Salimos de las tiendas a las 23h00 del día sábado 10. Yo me demoré en alistarme porque mis pies requieren una capa extra de protección y siempre me toma unos veinte minutos ponérmela. Así, salí ultimo de la fila de escaladores que íbamos para el ataque a la cima. Subí decidido a darlo todo para este ataque. Después de un rato me di cuenta que olvidé las gafas, así que volví a la tienda para recogerlas y continué de nuevo para arriba desde el comienzo. En el transcurso de una hora rebasé a los primeros aventureros franceses y proseguí hasta la barrera de seracs donde habían acampado algunos otros escaladores. Noté que salían también hacia la cumbre y vi que eran los italianos y entre ellos mi amigo Ralf; el amigo alemán que lograría su 13avo ocho mil si subía el Makalu. Me rebasaron, pero les seguí por una larga pendiente de hielo que parecía de nunca acabar. Larga como ella sola. Para esto eran las cuatro de la mañana hasta que por fin se acabó la pendiente y venia una parte transversal hacia la izquierda, hacia una canaleta de hielo y roca que conducía a la arista del Makalu. En ese momento llegó el amanecer. Todo se tiñó de rosado. Fue muy emotivo ver esos colores desde semejante altura y semejante frío. Mis pies estaban bien y eso me motivaba mucho más a seguir hacia arriba. Me sentía en éxtasis. Ralf se detuvo a esperar el sol para calentarse y yo continué hacia arriba hasta alcanzar a Waldemar e Irivan, quienes me sorprendieron al ver que ambos llevaban oxigeno embotellado. Continué atrás de ellos.

Irivan se movía con pasos firmes, daba unos veinte pasos y descansaba. Para mí no era posible esto, yo daba diez y descansaba a resoplidos como una locomotora vieja. Las primeras rampas fueron de nieve dura de 60 grados y luego vino la espantosa escalada en roca, de cuarto grado. ¡Qué exigente fue treparse por rocas y por horas! Por momentos pensaba en regresar, pues mis compañeros se alejaban cada vez más de mí. Me parecía que estaba yendo a algún campo de altura y no a la cima del Makalu. No sé el por qué de esta sensación. A las nueve de la mañana vi el reloj y me dije: “Bueno, hasta la una de la tarde le doy, sino llego a la una, me regreso al campamento”. Cuando dieron las diez de la mañana, el regalo más hermoso se presentaba delante de mí: ¡la arista estaba al alcance de la mano como una manzana baja de un árbol! Al llegar a ésta supe que alcanzaría la cima del Makalu.

Mi emoción fue incontrolable. Luego me encontré con Carlos Soria, español que bajaba de la cima. Lo saludé muy emotivamente y me animó a seguir. Me dijo que faltaba una hora. Lo que para mi cabeza era mucho pero a la vez era poco. Y ahí estaba: la ante cima, las cuerdas, las imágenes que había visto en libros por años estaban frente a mí. Eran reales, me sentía volar. Cristina, Waldemar e Irivan estaban delante de mí. Los fui rebasando uno a uno hasta estar tan cerca de la cima que llegué atrás de Waldemar.

Llegué llorando de emoción sin comprender donde estaba, sin saber que había alcanzado la quinta montaña más alta del mundo y un pico muy pero muy difícil. Era consciente que era real, que era mi regalo al esfuerzo de tantos años de entrenamiento, de tanto esfuerzo por recuperar la confianza en mis pies y en el frio, y que ahora estaba a las 11h00 del domingo 11 de mayo de 2008 en la cima del Makalu, a 8463 metros, llorando y agradeciendo a Dios por ese lugar tan hermoso y tan especial. Hice las llamadas de rigor y me tomé algunas fotos. Mi amigo Fercho que estaba en el campo base me llamó muy emocionado y contento. ¡Qué alegría hablar con él desde la cima! La bajada llegó. Estaba cansado pero bajaba. Llegué a las 18h00 al campo 4 a 7700 metros sin detenerme. Me abrasé con mi colega de tienda Hernán que estaba muy contento por mi logro. La bajada después se complicó porque el día siguiente me quedé por pedido de mi amigo en el campo 4 a 7700 m, para que él haga su cima. Esto me agotó por lo que llevaba muchos días en altura extrema. Me costó bajar. Fueron dos días hasta el campo base, que de no ser por la ayuda de Hernán, no sé si logro bajar. Ya en el campo base, llegó la fiesta de la cumbre y sobre todo por el reencuentro. Todos pusieron ánimos muy alegres y esos días en el base transcurrieron como muy irreales, como si no hubiera pasado nada. Le entregué todo al Makalu.

Todo dentro de mí estaba vacío, no quedó nada para mí, le di hasta el último gramo de energía para llegar al campo base. Y ahora no me quedaba nada. Esa fue la sensación de esta montaña: una sensación salvaje, extrema, sin precedente, nunca antes había sentido que me sentía así. Estaba devastado por el Makalu y ahora le pertenecía. Esta sensación recién se me ha ido hoy día 19, después de pasar mil peripecias para retornar a Katmandú, en una confusión tremenda de sentimientos.

Esta montaña me desbastó el alma, me vació. Fue muy salvaje escalarla y lograr asimilar todo lo que me ha pasado. Agradezco un millón de veces a mis auspiciantes: Salud S.A., Ministerio del Deporte, Toyota del Ecuador y Energizer, por creer en esta segunda etapa de mi proyecto. Creer tanto como yo lo hice. Y que ahora, por la gracia de Dios, salió todo bien. Agradezco también a mis colaboradores: Equipos Cotopaxi, Ilustre Municipio de Quito, Diario El Hoy, Programa La T.V., Mingai, Young Leaving y Boreal. Y a todos mis familiares y amigos que siempre me apoyan: ¡les adoro!

Ya casi nos veremos.

Sank2

Domingo 11 de mayo de 2008: ¡CUMBRE!

(Mensaje enviado vía teléfono satelital)

Hola amigos, son las 23h30 (hora nepalí) y acabo de retornar de la cumbre del Makalu. Nunca me imaginé que fuera tan hermosa. Fue una subida muy exigente. Muchas veces quise darme la vuelta y regresar, solo veía rampas interminables, tramos de roca que no se acababan nunca, hasta que alcancé la arista y en este momento tuve la certeza de que íbamos a llegar. Al verla desde este punto me puse a llorar muy emocionado pues en ese momento me di cuenta que sí iba a llegar a ella. Inmediatamente, fue como si me hubieran puesto alas. Empecé a rebasar a mis compañeros y llegué junto a Irivan que venía con ayuda de oxígeno artificial. También logró la cumbre mi amigo Waldemar. Ambos de Brasil. Tenía yo la idea de subir hasta que fueran las 13h00 y sino, volverme, pero llegué a las 11h00. Dios nos regaló un tiempo espectacular, despejado, pude ver el Everest y el Lhotse. Lo que hice cuando llegué, fue llorar y llorar. Estaba muy emocionado de estar en una cumbre muy hermosa en la cual había una banderita de oración con una foto de un Lama. Qué gran bienvenida. Es increíble ver que después de tantos años de intensa fe y trabajo duro, los resultados se están viendo. Me siento realmente muy agradecido con Dios y con la Vida por permitirme esto y sé que todos ustedes son parte de este sueño, de esta aventura. Nada de esto sería posible sino hubiera gente que cree en estos proyectos de vida: los medios de comunicación que día a día siguen mis pasos, mis auspiciantes, Salud S.A., Ministerio del Deporte, Toyota del Ecuador, Energizer. Mis colaboradores como Equipos Cotopaxi, Ilustre Municipio de Quito, Monodedo. Y claro a mis familiares y amigos que no se cansaron de enviar mensajes de apoyo. Quiero contarles que en la bajada estaba muy cansado, había momentos que no podía atinar ni siquiera por dónde caminaba, estaba agotado y fueron mis últimas horas de jornada intensa. Llegué a las 18h30 al campamento alto y arranqué a las 23h30 del sábado, subí desde 7300 metros de altura más de 1850 metros en la última jornada. No he comido nada en todo el día pero aún así sigo muy contento de haber alcanzado mi segundo objetivo, el Makalu. Gracias a todos, pronto enviaré mi informe con fotos. Los quiero mucho. Sank2

Domingo 11 de mayo:

¡CUMBRE!!!!!!!!! Con gran emoción Santiago logró llevar el corazón del Ecuador a la Cumbre del Makalu hoy a las 12h00 (hora nepalí). Gracias Ecuador por creer en los sueños, por el apoyo, por la Fe, por la gente bella y berraca. Gracias Dios...

Viernes 9 de mayo:

Hola, un saludo para todos desde el campamento tres del Makalu, desde este campamento se puede ver ya la cumbre de la montaña. Es muy emocionante verla, pareciera que está cerca pero está a mil metros de desnivel. Hemos llegado a este punto después de nueve horas de jornada junto a Hernán, Waldemar e Irivan. Ha sido muy duro pero ya estamos dentro de nuestra tienda a 7400 metros de altura, preparando té y listos para ir a descansar. Ojalá logremos dormir ya que la noche anterior no pudimos hacerlo. Mañana saldremos apenas salga el sol para no sentir tanto frío. Subiremos 400 metros de desnivel hacia el campamento 3 de los seracs (bloques de hielo), a 7800 metros, ahí descansaremos unas horas y saldremos hacia las diez u once hacia el ataque a la cumbre. Esta noche es muy importante para descansar e hidratarnos bien. Mañana tendremos que ir muy despacio hasta el campamento de los seracs para no gastar tanta energía. La meteorología dice que el domingo hará muy buen clima, veamos qué pasa. Hoy nos nevó bastante. Me siento contento de haber llegado acá y espero darle con todas mis fuerzas para poder contarles que llegué a la cumbre. Un abrazo a todos, Sank2

Miércoles 07 de mayo:

(Mensaje enviado a través del teléfono satelital)

Queridos amigos ecuatorianos y del mundo:

Quiero antes que nada agradecerles a todos por sus lindos mensajes, los cuales no he podido responder ya que se me dañó la computadora pero que si he podido leer gracias a la ayuda de mi amigo y compañero de expedición Waldemar que me presta la computadora. Hay muchos de ellos que realmente me han conmovido y agradezco enormemente su apoyo y cariño y que sepan que siempre me acuerdo de estos mensajes sobre todo en los momentos en que estoy cansado y eso hace que me de muchas ganas de seguir.

Hoy decidimos que vamos a salir el día de mañana hacia el primer campo uno, el día viernes queremos ir al campo dos (Makalu La), el día sábado subiremos hasta los 7800 metros en el campo tres, en este campamento pasaremos solo unas horas y Dios mediante, queremos salir a las doce de la noche rumbo a la cumbre para estar llegando a ésta el domingo 11 de mayo, aproximadamente a la una de la tarde. Ya les estaré contando. Por ahora el único inconveniente que tenemos es que el informe metereológico dice que el día sábado habrá demasiado viento y no sabemos si esto nos permita movernos hasta el campamento alto. Estamos a la expectativa de cómo nos irá, sin embargo hemos decidido que vamos hacer nuestro mejor esfuerzo para subir.

Me siento muy emocionado y también un poco nervioso por todo el esfuerzo que hay que hacer y todo lo que conlleva esta escalada, pero voy tranquilo porque hemos hecho un buen trabajo todo este tiempo y voy a luchar y a dar todo de mi para poder llegar a esta hermosa cumbre sin oxígeno suplementario. 

Les mando un fuerte abrazo.

Sank2

 

Sábado 03 de mayo:

(Mensaje enviado a través de teléfono satelital)

Hola a todos, les hablo desde el campo base y muy contento de poder contarles mis aventuras.

Quiero contarles que estos dos últimos días fueron muy duros pero logramos casi acabar nuestro trabajo de armar los campamentos de altura.

El 01 de mayo salimos desde el campo base a las 9h00 Hernán y yo. Subimos muy cargados, con mas de 20 kilos de peso cada uno. Primero cruzamos una larga morrena de piedras, casi una hora de subida hasta alcanzar el glaciar. Ahí nos colocamos los grampones y seguimos el trayecto hasta llegar a la parte mas empinada donde teníamos ya las cuerdas fijas. El inicio de estas cuerdas está justo en un muro vertical de hielo. Estas cuerdas se utilizan sobretodo para poder progresar con bastante peso, sino, sería casi imposible y muy arriesgado. Al salir de este muro largo, de aproximadamente 250 metros de largo, llegué muy cansado y tuve que tomar un buen respiro. Hernán se adelantó y cuando llegué me tenía listo un té. Alcanzamos los 6600 m. Aquí pasamos la noche y el plan era salir al otro día y llegar a los 7400 m.

La noche transcurrió sin ninguna novedad.

Salimos a las 9h00. Tuvimos que escalar un tramo muy duro mixto, de hielo y roca, acabamos a las 13h00 pero fue muy bonito. Al llegar a los 7200 m Hernán estaba un poco cansado y decidimos quedarnos ahí. Al otro día continuaríamos.

El amanecer llegó nevando, esperamos y esperamos y el tiempo no cambió. A las 11h00 decidimos regresar. La bajada estuvo algo complicada.

Esperamos volver a reinstalar este último campamento a 7400 m. Para esto necesitamos que la montaña nos de una tregua pues estos dos días el tiempo ha estado un poco malo, no ha parado de nevar.

Mañana nos darán los reportes metereológicos y haremos un plan de ataque a la cumbre.

Esto es todo por ahora. Un abrazo para todos.

Sank2

 

Jueves 01 de mayo:

Un saludo para todos desde el campo 1, a 6600 m. Estoy junto a Hernán. Hemos salido los dos a las ocho de la mañana, muy cargados, aproximadamente con ocho kilos de peso, ya que queremos dejar armado el campo dos a 7400 m. Esperamos salir a este el día de mañana.

Llegar acá, significó una jornada de siete horas sin parar. Para mi, ha sido una de las jornadas mas duras que he vivido en estas montañas de ocho mil metros por las ráfagas de viento extremadamente duras. Tuvimos que cruzar también una rampa de hielo de unos 55 grados de inclinación. Y por último atravesar un largo campo nevado.

Sin embargo, hoy me siento diferente, con más ánimo, mejor aclimatado y con mas apetito.

Mañana nos espera una jornada de 11 horas, así que a las 7h00 saldremos hacia el “Makalu La” (llamado así el campo 2). Sólo dejaremos plantada la carpa y regresaremos el mismo día.

Y bueno, estamos muy contentos y optimistas. Personalmente siento que las cosas están saliendo, gracias a Dios, bien. Esperamos darles nuevas noticias en un par de días.

Un abrazo para todos,

Sank2

Miércoles 30 de abril:

Amaneció el día 26 de abril con buen tiempo en el campo base a 5750 m. Estábamos listos para salir y caminar hasta 6100 m al campo uno móvil, el cual nos ha servido para aclimatar bien y poder dormir dos noches en el verdadero campo uno a 6600 m.

La caminata fue fácil al comienzo, fuimos por una morrena de roca suelta que va paralela al glaciar de entrada de la ruta que han hecho los ingleses, pero que mis compañeros brasileros decidieron no usar por el peligro de caída de seracs.

Llegamos muy contentos al campo intermedio y montamos las dos tiendas para pasar la primera noche en altura. Cocinamos y tomamos fotos del atardecer que fue hermoso y dormimos muy cómodos en este campamento parecido a un nido de águila.

La mañana siguiente salimos cargados con todo: tienda, cocineta, comida y sleeping para el campamento uno. El recorrido fue por un glaciar cortado por grietas. Íbamos encordados los cuatro: Hernan, Waldemar, Irivan, y yo.

La ruta es plana al comienzo. Después, la pendiente se complica un poco y cuesta subir cargado hasta el campo uno real, el cual es un plato muy bonito con una vista fantástica.

Al llegar comenzamos inmediatamente a preparar el terreno para poner las dos tiendas que teníamos y dejar este campamento armado definitivamente.

Soplaba el viento y sentí frío ya que mi equipo donde estaban mis botas de altura no llegaba aún.  Pero con gran suerte el hermano de Pemba, el porteador de los compañeros de Brasil, bajó a ver mis grampones y mi arnés para poder hacer este recorrido y gracias a Dios y con gran alegría, todo comenzaba a mejorar y por fin hacíamos el trabajo de la montaña, después de algunos días en el campo base con excelente tiempo.

La noche llegó y no tenía hambre. Comí nada más que una sopa de fideos y algo de té. El viento comenzó a soplar y el frío llegaba dentro de la carpa a 15 grados bajo cero.

Hernán, quien compartía la tienda conmigo, decidió a la mañana siguiente bajar al base y yo decidí quedarme una noche más pero acompañado por mis otros colegas.

Pasamos una mala noche, con dolor de cabeza y mucho frío. A las doce, Hernán salió para bajar. Yo me quedé esperando y soportando las ráfagas de viento que se producían cada diez minutos. Todo era monótono. Hasta que a las cuatro de la tarde me invitaron a comer mis compañeros un fideo con tomate muy rico. Comí, me hidraté y me fui a esperar la torturante noche. Realmente fue un tormento esperar casi nueve horas hasta que salga el sol para poder salir y poder bajar. ¡Fueron interminables! Muy duras para mí. A 6600 m las cosas cambian drásticamente y las primeras noches son muy pero muy duras.

La mañana del 28 bajamos en un tiempo durísimo y mis pies comenzaron a dolerme por el frío pues mis botas eran solo para aguantar máximo esta altura, así que me adelanté de mis compañeros y bajé lo más rápido posible. La bajada fue hermosa ya que había que hacer cinco rapeles en hielo de 55 grados, muy bonitos y emocionantes. Al llegar a la base del glaciar continué bajando hasta la morrena, en donde Pemba estaba esperándonos para saludarnos. Mis compañeros me alcanzaron casi al llegar al campo base, donde nos reunimos para cenar el grupo entero. Estábamos felices. Ya habíamos logrado poner el campo uno con éxito y aguantar dos noches ahí. Esperaremos tres días, en los cuales descansaremos y nos alimentaremos mejor para volver a subir y poner el campo 2 a 7400 m, llamado el “Makalu La”. Este será el campo definitivo donde dormiremos una noche para terminar el proceso de aclimatación y poder salir, Dios mediante, el 14 y poder subir a la cima el 15 de mayo.

Hoy día 30, les cuento que ya tengo mi equipo, gracias a Pur Sonam, quien me trajo mi equipo desde el “Hilary camp” hasta el campo base. ¡El solo cargó 40 kilos de peso! Este pequeño muchacho tiene tan solo 16 años y porteó 40 kilos durante siete horas de camino muy duro de piedra suelta. Es de admirar.

Mañana saldremos al campo 1 los cuatro: los dos brasileros Waldemar e Irivan, Hernán de Argentina, y yo, el ecuatoriano a gran honor. Todos nos hemos hecho muy amigos en esta expedición, la cual hemos compartido con gran ilusión y queremos subir los cuatro a la cima. 

Hoy hay seis grupos intentando subir al “Makalu La”. Nosotros lo haremos mañana. A mi regreso les contaré como nos va en esta aventura. Les quiero mucho. Miles de saludos a todos los que están allá, a mis amigos de Salud S.A., del Ministerio del Deporte, de Toyota del Ecuador y de Energizer por auspiciar este gran proyecto. A mis colaboradores y amigos también del Diario El Hoy, de Equipos Cotopaxi y del Municipio de Quito. Y a todos los que me están siguiendo y enviando sus mejores energías, gracias.

Sank2

 


Campamento a 6300 m

 


Irivan Rapelando

 


Campo 1 a 6100

 

Lunes 21 de abril:

Hoy, después de una jornada de siete horas de caminata llegamos al campo base avanzado final a 5750 m. Pero nuestro equipo de montaña todavía no llega. Todo se quedó en Luckla, pues solo existen tres helicópteros, de los cuales uno está dañado y los otros dos no alcanzan a abastecer la demanda de montañistas y turistas. Sin embargo ya nos confirmaron que lo estaremos recibiendo en unos cuatro días. Por otro lado, el clima ha estado fabuloso durante este tiempo. Esperemos siga así.

Un fuerte abrazo para todos,

Sank2

Domingo 20 de abril:

Querido amigos,

Hoy les escribo desde el campo base, a una altura de 4800 metros y con una vista impresionante de esta enorme montaña.

Haber llegado aquí ha significado muchísimo trabajo, no se lo imaginan, pero al final después de tanto esfuerzo, finalmente pude ver a la montaña, la cual quiero escalar.

Después de esperar dos días en Luckla, pudimos volar el 18 de abril al campo base, pero solamente pudimos llevar uno de los dos bultos de equipo que tenemos para escalar esta montaña y tuvimos que separarnos en dos grupos de ocho personas, pues estábamos dos grupos: uno, el mío, que está conformado por Sudamericanos junto a Carlos Soria de España y Ralf de Alemania, y el otro grupo conformado por españoles y vascos.

Finalmente, aceptamos hacer tres vuelos por el peligro del sobrepeso. En el primer vuelo fuimos los de mi expedición. El vuelo demoró exactamente 24 minutos, los más largos de mi vida. Al aterrizar, el piloto lo hizo como avioneta y no como helicóptero.

Vi como nos acercábamos al piso a gran velocidad y enseguida escuché un golpe fuerte del gigante de acero contra el piso. Finalmente, frenó y bajamos bien, sin más que con un gran susto.

Bajamos las cargas y nos acomodamos en el campo base. La primera vista del Makalu fue estupenda, hermosa montaña.

El 19 de abril nos confirmaron el vuelo del segundo grupo de españoles y vascos. Esperábamos también que ese día pudieran hacer el tercer vuelo con todas nuestras cosas. Pero a las nueve de la mañana escuchamos aproximarse al monstruo de acero, un helicóptero ruso de carga enorme. Salimos todos de la tienda comedor y comenzamos a caminar hacia el lugar del aterrizaje. Me di cuenta con bastante preocupación que el piloto iba a hacer lo mismo que hizo el día anterior: ¡planear con el viento de cola para aterrizar como si fuera una avioneta! Se me pusieron los pelos de punta.

Todo nos acercábamos hasta 100 metros del lugar donde aterrizan estos gigantes de acero y de pronto, a gran velocidad, pone la rueda de adelante en el piso y el tren de aterrizaje se parte inmediatamente por tanta fuerza y el helicóptero comienza a girar hacia un lado, se inclina y las aspas cada vez más cerca de tocar el suelo y producir una tragedia, ya que nuestros colegas estaban adentro de este cacharro.

No nos explicamos como todo el peso canteado de lado pudo volver a estabilizarse. Todo el grupo de montañistas comenzaron a huir despavoridos a tierra firme mientras las aspas giraban con los motores aún encendidos.

Gracias a Dios, después de solamente un susto, los dos grupos estábamos a salvo en el campo base del Makalu. Pero ahora el problema es que el tercer vuelo ya no era posible hacerlo y todo nuestro equipo estaba en Luckla, esperando que uno de los tres helicópteros que funcionan en Nepal traiga nuestra carga.

Hoy es 20 de abril y he decidido quedarme un día más en el base para aclimatarme mejor, ya que mañana 21 salimos rumbo al campo base definitivo que está a una altura de 5750 metros ¡nada más!

Hernán y Marco ya han salido hoy hacia el ABC ( campo base avanzado), Waldemar, Irivan y yo estamos esperando a ver si es que mañana vuela el helicóptero con nuestras cosas ya que tenemos allá en Luckla las botas de alta montaña y los grampones, y sin eso no podemos comenzar a escalar hacia los campos de altura.

Todos vivimos una situación angustiante antes de comenzar la expedición. Personalmente, pienso que la FE en Dios, es el mejor aliado en estos casos, no puedo hacer nada, solamente esperar y comenzar mi proceso de aclimatación hasta 6200 metros, o al campo uno que está a 6600 metros, que con un buen tiempo, se puede llegar sin botas de expedición.

Esto es amigos nuestra situación. Así nos encontramos, esperando mañana temprano en la mañana salir hacia el ABC, a 5750 metros, para comenzar nuestro proceso de aclimatación a la altura. Les volveré a escribir desde allá.

Sin más me despido con un fuerte abrazo desde el Makalu, deseándoles un lindo día en Ecuador.

Un abrazo.

Sank2.



Santiago en el campo base del Makalu 4800 m. Makalu Atras 8463 objetivo 2008

 


Nuestros porters antes de salir del Campo Base hacia el Campo base avanzado atras el Makalu 8463m.

 


El Helicoptero Estrellado en el Campo Base del Makalu 4800m

Descargar video del aterrizaje

 

Viernes 18 de abril:

Hoy, a las 10h30 de la mañana, por fin llegamos al primer campamento base. Esperaremos hasta el domingo para avanzar hasta el campamento base final a 5750 m, ya que todo nuestro cargamento no ha llegado y así aprovecharemos para aclimatarnos un poco.

Tengo al frente mío al Makalu. Es una piràmide hermosa de hielo y roca. Realmente hermosa. Me recibió despejada y con luna llena. Creo que es un buen signo.

Buenas noches a todos.

Sank2

Jueves 17 de abril:

Esperando llegar al campo base del Makalu.

Queridos amigos, les saludo desde Luckla. Hemos llegado ayer desde Katmandú en una avioneta. Luckla es el pueblo de los sherpas, es pequeño, pero ha crecido mucho con la organización de las expediciones al Himalaya, ya que desde aquí la mayoría de estas salen hacia el Everest. Se puede comenzar desde aquí a caminar o se toma el helicóptero para llegar a los campos bases de las grandes montañas, en nuestro caso, debido a los problemas que hay con China y el cierre del Everest, hemos decidido ir volando en el helicóptero hasta el campo base Hillary del MAKALU, que queda a 4800 metros de altura. Hoy nos tocaba salir pero los helicópteros no han llegado.

Estamos esperando dos grupos de ocho personas cada uno, los cuales queremos ir al campo base y esperamos poder hacerlo mañana, Dios mediante.

Hoy en la mañana hemos ido a caminar durante dos horas hasta una altura de 3300 metros para mover las piernas, ya que no se han movido desde hace tres semanas.

El ambiente es tranquilo y todos estamos muy motivados.

En Luckla hay internet, luz y unos lodges, que son pequeños hoteles turísticos. El nuestro es el Changri Resort. Gracias a Dios, todo está bien y podemos esperar uno o dos días más para comenzar la aventura de ir al base del Makalu, instalarnos por cuatro días, aclimatar el cuerpo a esta altura y salir al lugar donde será nuestro campo base definitivo, que esta a una altura de 5750 metros, donde comienza verdaderamente la expedición. Desde allí, luego de varios días, les podré escribir nuevamente y contentos contarles que llegué después de mucho trabajo y de un viaje tan largo a la base de la quinta montaña más alta del mundo.

Un abrazo y mil gracias a todos mis amigos que auspician este hermoso proyecto.

Sank2

 
Martes 15 de abril:

“Cuando la necesidad es más grande que el deseo, te será concedido”.

Gracias a Dios antes de empezar esta expedición pude recibir un regalo en esta frase y hoy recién lo entendí.

Como les conté, tenía el problema del visado, solo me daban cuatro días para regresar a casa, y si me pasaba de eso tendría muchos problemas para volver a conseguir un nuevo visado y para regresar a mi país querido.

Hoy a las 16h50 (hora nepalí), me otorgaron una extensión de mi visado hasta el 28 de junio, lo que hace que viaje tranquilo al Makalu y regrese en paz a casa. Ha sido para mi un milagro poder conseguirlo, pero solo después que lo tuve, entendí que era mayor mi necesidad que mi deseo por tenerlo , y llegó en el momento oportuno, pero además de eso, la vida me mostró mas de lo que soy, el cómo reacciono a cada situación, cómo la tolero, qué me produce, cuándo me rindo a seguir persiguiendo lo que necesito y por qué lo hago, y quiénes me están acompañando en este caminar.

Mi vida hoy es intensa y llena de belleza en todo sentido. Sigo aprendiendo que para subir una de estas montañas no basta solamente con estar listo físicamente sino que es un camino para permitirse crecer o perder el sentido y buscar lo opuesto.

Llevaba una lista de cosas por hacer, y me faltaba después de la visa una sola, comprar unos zapatos para ir al campo base avanzado, el cual toma ocho horas de caminata por hielo, roca y morrena. Es un camino muy largo e inestable y los únicos zapatos que llevaba ya estaban viejos y la suela estaba comida a un lado más que al otro y en estos dos días ha sido súper incomodo caminar con este desajuste de los zapatos y he sentido la necesidad de tener otros. Pero después de la entrega de la visa, llegué tan feliz al hotel y me dije que ya había logrado lo más importante y lo de los zapatos podría resolverlo cortando la suela e igualándola, como ya he hecho antes, en muchas ocasiones. Sin embargo, mi voz interna me hizo salir a ver si conseguía calzado nuevo, repitiéndome que me merezco no sufrir en esta caminata.

Después de recorrer el mercado y buscar y buscar, encontré unos que me quedaron bien y con los que podía caminar más cómodo que con los viejos. Así, con todo hecho para la expedición, fui al lugar donde habíamos quedado en encontrarnos para ir a cenar con los camaradas de la expedición. Y para mi sorpresa, justo en la tienda que les esperé, habían unas botas de escalada y trekking perfectas para este acercamiento, me las probé y les cuento que hace años que no me ponía algo tan cómodo y tan seguro. Me sentí muy feliz y a pesar de lo costosos, hoy por hoy, con mis pies, ya no escatimo en el valor de nada.

Supe entonces que terminar lo que empiezo a pesar de que parezca una tontería, me permite encontrar justo con lo que estaba soñando desde hace muchos años, poder por fin tener unas botas de escalada en roca y caminata, son de doble finalidad que sirven hasta 6000 metros y lo mejor de todo, que calcen con mis prótesis.

Que agradecido estoy con Dios y con la vida por todo esto que está pasando. Después de tantas dificultades, siento que todas las puertas se han abierto y espero contar con esta ayuda en la escalada en si, pero también sé que el de no ser así, aceptaré con humildad lo que esta montaña quiera dejarnos subir.

Mañana, por fin, salimos para el Makalu. Primero vamos a volar a Lukla. Iremos cinco de los ocho miembros de la expedición: Waldemar, Irivan, Hernán, Marco y yo.

Ya hemos mandado el cargo a Luckla, para que desde allí vayamos en helicóptero hasta el campo base del Makalu a 4800 m.

Luego esperaremos cinco días para aclimatarnos y organizar las cargas para los diez porteadores que hemos contratado hasta el campo base final a 5750 m de altura, donde viviremos la mayor parte del tiempo.

Ahora son las doce de la noche y tengo que levantarme a las cuatro para salir a las cinco. Me despido de ustedes con mucho cariño desde Katmandú, agradeciéndoles por todo lo que han hecho por mi, por su cariño, sus mensajes, su ayuda, su apoyo.

Y agradezco a mis auspiciantes: Salud S.A Ministerio del Deporte, Toyota del Ecuador y Energizer. También a los colaboradores: Equipos Cotopaxi, Alcaldía Metropolitana de Quito, Programa La TV.

He mandado dos fotografías, una de ellas es la del grupo de los cinco sudamericanos que vamos este año al Makalu 8463 m. La señora de la fotografía se llama Elizabeth Hawley y es una distinguidísima inglesa, que desde el año 63 está recopilando todas las expediciones que van al Himalaya. Ella nos ha venido a visitar para entregarle en unas fichas nuestros nombres y tener su registro que sale en muchísimos web sites y libros en el mundo. Mil gracias Mrs Hawley. Ha sido un honor poderla conocerla.

Un abrazo para todo el Ecuador.

Sank2


Viernes 11 de abril:

Me encuentro sin sueño, estoy en el hotel de Katmandú pensando en los últimos detalles que nos hacen falta y con ganas ya de ir a la montaña. Hoy ha sido un día atípico aquí, me quedé en el hotel descansando, ya que hubo elecciones de primer ministro y todo lo cerraron hasta el medio día.

Estos días he aprovechado para visitar algunas de las tiendas de montaña y averiguar los precios de todo lo que hay que comprar a la llegada de mis compañeros, como carpas, gas, cuerdas fijas, etc. El grupo entero nos reuniremos el sábado 12 en el hotel.

También, fui en compañía de los chicos españoles que conocí en el avión, a visitar dos de las principales estupas que hay aquí, la que le llaman “de los monos”, que es la de swaymbhunath y la de bouddhanatth. Me encanta la filosofía que hay sobre estos lugares. Alrededor de la estupa, hay rodillos de oración con los mantras om mani padme hum (mantra del amor) y hay que girar estos rodillos mientras se pronuncia este mantra, el cual es llevado por el viento a las montañas y a la Tierra en general. Los rodillos se giran en contra de las manecillas del reloj y hay cientos de estos. La estupa es redonda y tiene los ojos del Buda, que está cuidando y mirando hacia los cuatro puntos cardinales. Entre cada hilera de rodillos, hay pequeñas figuras del Buda, donde la gente pone incienso y ora por su paz interior.
Se ven monjes caminando entre la multitud. La gente por las calles se la ve llena de paz, se ve en sus rostros que son felices, aunque sean pobres, sus ojos están llenos de luz.

Al subir solo a la estupa de los monos, entré en un lugar donde están los monjes orando. Era oscuro y había muchas velas blancas pequeñas. De repente, dos monjes salieron y les pregunté si es que podía entrar y me dijeron que sí, pero que debía sacarme los zapatos. Lo hice. Entré a su monasterio. Ellos se me acercaron y les pregunté si es que podía prender las velas, me dijeron que debía pagar cinco rupias nepalíes por cada vela, así que escogí catorce en una misma hilera y comencé a prenderlas. Después, uno de ellos me trajo una jarra con agua y un punzón de metal dentro de la jarra. Me explicó que debía coger el punzón, moverlo en círculos y que repitiera un mantra que me enseñó. Lo hice. El se quedó quieto mirándome y luego, juntos elevamos una oración con un pedido: que me vaya bien en el Makalú.

Para mí fue un momento especial, todo fluyó muy tranquilamente, no hubo gente y era como si me estuvieran esperando. Al salir, ya era de noche y había que bajar las escaleras hacia el pueblo de Tamel, donde está el centro turístico de Katmandú. Bajé en total oscuridad, imaginándome la bajada del Makalu y en ese momento recibí un mensaje interno: “no bajar en la noche, bajar con luz de la cima del Makalu”...

Bueno al llegar al final de las escaleras, encontré un artesano que había estado esperándome todo el día, yo le di mi palabra que le escucharía y vería su artesanía. Es de hueso de jack. Me dio una explicación extraña de esta. Al final se la compré pues además me pareció barato para todo el trabajo que conlleva.

Después fui a buscar a los españoles para cenar con ellos, pero se habían ido a otro lugar. De camino a mi hotel, entré en una librería donde encontré los libros del Himalaya más hermosos que jamás haya visto, y vi fotos del Makalu, quedé enamorado con tanta belleza.

Para esto, ya eran las once de la noche y por suerte había servicio de habitación del restaurante de mi hotel. Así que pedí pollo picante, gaseosa y a comer.

Me quedé dormido pensando en Katmandú. Me ha conmovido, con su gente, con sus calles salvajes, que son pobres a la entrada de la ciudad y luego como por arte de magia, todo cambia a un ambiente montañero y turístico y en medio se encuentran todos los secretos de su cultura. Todos estos secretos están escondidos en este ambiente, solo hay que abrir los ojos y fijarse bien.

Un abrazo a todos.
Sank2

 

Junto a una nepali vestida de monje

 

 

Ojos de Buda

 

Estupa de Bouddanath

 

Copia de buda sidarta gautama

Miércoles 9 de abril:

Queridos amigos, después de un viaje lleno de aventura y peripecias, llegué a Katmandú, a un hotel en las afueras de la ciudad.

Salí desde España el 7 de abril a las 22h00, fui acompañado al aeropuerto por mis primas. Me acerqué al counter preocupado por el peso de mi equipaje, ya que las aerolíneas solo permiten llevar 20 kilos más siete kilos de mano. Yo llevaba 50, y cada kilo extra tenía el pequeño costo de 70 dólares. Al pesar mis maletas el encargado de la aerolínea me explicó que no podía viajar con todo ese equipaje, entonces lo abrí y saqué las botas de montaña, me las puse, así logré rebajarle a mi maleta cuatro kilos, igualmente hice con el queso, el jamón, y el salami, pero le pregunté: “ ¿ahora que voy a comer en la montaña?”, parece que esto lo conmovió y me dejó llevar el queso y algo mas. Qué pena que el jamón serrano se tuvo que quedar.

Pasé la aduana, cargado de una mochila de 10 kilos y mi canguro, estaba lleno de cosas, parecía el equeco (muñeco boliviano lleno de trastes), claro está que al ingresar al avión, el jefe de equipaje se percató de que había un pasajero fuera de lo común, con unas botas gigantescas puestas y tres maletas de mano, así que se me acercó y me dijo: “si esto pesa más de siete kilos debes dejar el resto de las cosas porque llevas tres maletas de mano y no una como todo el mundo”. Pacientemente fuimos a la balanza, puse mi mochila con la cual atacaría la cima en el Makalú, la pesé y llegaba a los once kilos, me dijo que debía dejarla. Traté de explicarle que en esa mochila tenía la carpa que me había costado 600 dólares la cual usaría para dormir a 7800 metros camino a la cima de la quinta montaña más alta del mundo, y que además llevaba en la mochila el computador donde estaba todos mis archivos de una vida, y mientras le decía todo esto sucedió un milagro, apareció el chico del counter, y el jefe del equipaje le dijo que me dejara pasar pero sin mi mochila roja, el chico me miró y me dijo que sacara el computador y corriera al avión, que él iba a meter esa mochila en el equipaje normal de la bodega del avión. Así lo hice, saqué el computador y comencé a correr, pues el avión iba a despegar en dos minutos. Finalmente llegué a mi asiento agradecido con la vida y con Dios porque un vez más me hecha una mano en la parte logística que es tan costosa y que sin estas ayudas se duplicaría el costo de cada expedición. Imagínense lo que sería pagar 1500 dólares a la ida y regreso, por 4 vuelos, acabaría pagando 6000 dólares de equipaje extra.

El vuelo era con escala en Qatar, ciudad que se encuentra en el Golfo Pérsico, ahí estuve cuatro horas hasta tomar el siguiente vuelo a Katmandú, Nepal.

El vuelo salió sin problemas. Mi compañera de asiento era una mujer que parecía nepalí, de rasgos asiáticos. Yo estaba exhausto y decidí dormir, pero en un momento a mitad de vuelo algo me despertó y era que esta mujer estaba metiendo sutilmente su pie debajo de mi asiento para agarrar mi canguro donde tenía todo el dinero de la expedición. Cuando me di cuenta le amenacé con ir a la policía en Katmandú y denunciarle, y como pueden imaginarse desde ese momento no pude dormir más.

Una vez más Dios me había protegido.

Llegué junto a unos españoles que me ayudaron a cargar algo del equipaje de mano y con el papeleo respectivo.

Al salir del aeropuerto me recibió la gente de la agencia, quienes me trasladaron al hotel, desde donde les escribo muy emocionado por este viaje, que aunque lleno de aventuras, gracias a Dios todo ha salido bien.

Muchos saludos. Sank2

 

Viernes 4 de abril:

Queridos amigos del Ecuador y del mundo,

Llegué el 26 de marzo a Madrid, capital española, donde fui recibido con mucho cariño por mi familia esmeraldeña, quienes viven y trabajan en esta misma ciudad desde hace algunos años.

Los días han transcurrido cargados de anécdotas y trabajo duro, pues una expedición de este tipo, a una de las montañas más gigantes de la tierra, requiere de toda una logística previa, como por ejemplo comprar, empacar y organizar el botiquín de altura, los paneles solares para cargar los equipos de comunicación como teléfonos satelitales, 
radios y computadores, además, el equipo de montaña especializado para alturas y temperaturas extremas, la comida especializada para grandes alturas, la cocina de gas  butano propano (mezcla de gases que permite derretir la nieve a gran altitud), y en mi caso, unas botas adecuadas a mis pies, que gracias a Dios, una de las compañías de botas y calzado más famosas del mundo llamada BOREAL, me las diseña y confecciona  a la medida de mis prótesis.

 
Bueno todo esto ha sido mi trabajo previo a la expedición al Makalú que parte desde Nepal este 14 de abril. 

Somos un grupo conformado por ocho montañistas profesionales: Colombia con dos exponentes, Argentina uno, Brasil dos, España dos y Ecuador un servidor. 
Cada uno de nosotros se moverá independientemente en la montaña a partir del campo base avanzado, el cual lo montaremos a 5750 metros de altura y que servirá para 
aclimatarnos, ya que esta montaña mide 8463 m y la subiré sin utilizar oxigeno complementario. Vivir a esta altura me ayudará en este propósito.  

Ya que tenemos mucho trabajo pendiente en la montaña, como abrir la huella por la nieve fresca, poner las cuerdas en las partes más inclinadas, instalar los campamentos de altura con carpas especiales de expedición, colchonetas, sleepings e irnos aclimatando a la altura, hemos decidido organizar el tema de comida de altura, de carpas, gas y comunicación, independientemente para que cada uno de nosotros podamos formar equipos pequeños y movernos al ritmo de cada uno, permitiéndonos llegar a la cima de acuerdo a la capacidad de cada escalador. 

Son las dos de la mañana, escribo desde Madrid con todo listo, esperando mi ansiado lunes 7 de abril poder tomar mi vuelo con rumbo a Katmandú. 

Gracias a Dios todo se ha dado a las mil maravillas. Por eso aprovecho para agradecer la ayuda de Bicon, empresa que me alquiló el teléfono satelital, y a mi amigo, Jorge Rodríguez, quien me ha confiado este equipo tan costoso.

A mi familia ecuatoriana en Madrid, quien me ha acogido como a un hijo, con hermosas atenciones, comidas muy ricas y ayudándome con todo lo que he necesitado, además de darme ánimos.

También agradecer a mis amigos de Boreal, que a pesar del poco tiempo para confeccionar las botas, no me dejaron abandonado y lo hicieron con tanto cariño, que espero llegar con estas bellas botas a la cumbre, Dios mediante el 20 de mayo.

Y por supuesto, agradecer a mis amigos auspiciantes, que gracias a ellos es posible realizar estos retos deportivos: a Salud S.A., al Ministerio del Deporte, a Toyota del Ecuador y a Energizer. Y a los que colaboran en este proyecto: Equipos Cotopaxi, Alcaldía Metropolitana de Quito, Diario El Hoy, entre otros.

Y por último, agradezco a mi equipo de trabajo que está en Ecuador, que tanto hacen para que todo esté bien organizado durante la expedición. 

Ahora voy a dormir, esperando entrenar mañana en las escaleras de este edificio que tiene diez pisos. Así soñaré y pensaré en las últimas cuestas del Makalú, conocido como “el Gran Negro”, y en su larga arista que conduce a su cima.

Buenas noches y que Dios los bendiga. 
Sank2

 

Jueves 3 de abril:

Me encuentro pasando unos dìas en Villena, España, ciudad hermosa donde está la Compañía Boreal. Aquí volví después de casi un año para seguir con la confección de unas botas de alta montaña diseñadas especialmente para mis prótesis. En los próximos días les estaré enviando información de lo que va de mi viaje.

Saludos a todos en mi país,

Sank2

Probándose botas en Boreal España

En la compañía Boreal en España

Nota en el periódico El Tiempo

Cumbres Ecuador-Colombia
En cinco días, el escalador Fernando González-Rubio (...) parte a Nepal para buscar sus séptimo y octavo ochomiles. Primero intentará llegar a la cima del Dhaulagiri y luego irá al Makalu. En la primera expedición, se encontrará con el reconocido alpinista ecuatoriano Iván Vallejo, quien va tras el último de los 14 ochomiles. Y en la segunda estará con otro ecuatoriano, Santiago Quintero. Así que ellos podrían lograr por duplicado algo que por estos días parece difícil: una cumbre colombo-ecuatoriana.

http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/panoramaimpreso/2008-03-09/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3993370.html

Martes 25 de marzo:

Hoy Santiago salió rumbo a su nuevo reto: el Makalú, 8463 m. Su familia estuvo en el aeropuerto deseándole lo mejor para su viaje.
Santiago pasará 7 días en Madrid , luego viajará a Nepal donde se encontrará con su equipo de expedición.
Lunes 24 de marzo:

Con mucha emotividad se realizó hoy día la rueda de prensa con motivo del lanzamiento oficial de la segunda etapa del proyecto K2 sin D2: Máximo Desafío Xtremo, Makalú 2008.
Gracias a toda la gente que asistió para escuchar y desearle buenos augurios a Santiago.
Gracias a las empresas auspiciantes por creer en los sueños.


Viernes 29 de febrero de 2008
:

Quiero contarles que esta nueva expedición tiene un propósito adicional y es bajar toda la basura que genere nuestra expedición desde el campo base que se encuentra a 5000 metros de altura hasta la ciudad de Katmandú. Por eso el lema es Salvemos el Planeta, subamos al Makalu . Quiero hacer esto como una ofrenda a la montaña. Por eso realicé unos stickers que me ayudarán a juntar el dinero para pagar el servicio de porteadores que bajarán en sus espaldas esta basura. Si quieres apoyar puedes adquirir los stickers en Monodedo, en la Juan León Mera, antes de la Veintimilla, frente a Librimundi. El valor es de un dólar. Gracias por tu apoyo.

Saludos a todos,

Sank2


Lunes 25 de febrero de 2008:

Viajé el 12 de febrero a Bogotá, Colombia con el propósito de realizarme unas nuevas de plantillas ortopédicas para poder escalar el Makalu. Estas plantillas remplazan la parte de los dedos y ayudan a no esforzarle tanto a mis pies cuando se escala en hielo y roca.

La compañía Otto Bock, pero sobre todo el cariño,  la paciencia y entrega de Winston Oballos, el técnico ortopédico, fueron los que permitieron que tengamos excelentes resultados en este trabajo, el cual resultó mucho mejor que el año pasado. A parte de esto, yo uso unas medias de gel,  las cuales son realizadas por la empresa KAMEX, también en Bogotá.

A cambio de esta fabricación yo les di mi charla de motivación. Todos salimos contento, yo con mis medias especiales y ellos con una gran motivación. Gracias a mi amiga Helena Bermudes, quien es la persona que realiza este trabajo tan bueno, el cual ya fue probado a 8000 metros de altura.

También estuve con Fernando Gonzalés Rubio, Fercho, quien es mi amigo y compañero de expedición al Makalu 8463 m. El es el mejor escalador de Colombia y está realizando el proyecto de conquistar las 14 cimas más altas del mundo. Durante mi estadía allá entrenamos escalada en roca y bicicleta en Suesca, es un parque nacional de escalada donde están unos de mis más queridos amigos escaladores a los cuales les envió un fuerte saludo. 

SANk2.
2009


Escaladores y amigos en Suesca, Colombia

Miércoles 6 de febrero:

Quiero compartir con todos ustedes lo feliz que me siento, ya que gracias a dios y también al incondicional apoyo de mis auspiciantes y de un excelente equipo humano liderado por mi novia Claudia, me estoy yendo este 25 de marzo rumbo a mi desafío extremo 2008, el Makalú, 8463 m. Lo más grato e importante de esto es el aprendizaje que he descubierto de esta historia: los seres humanos vivimos tan pendientes de nosotros mismos que ni siquiera pensamos en cuanto necesitamos los unos de los otros en esta maravillosa vida. El darme cuenta de esto, es lo que permite que me conecte con este proceso y acepte con humildad este desafío que me lo planteo como un compromiso con cada persona que sueña y quiere cumplir lo que tanto anhela.

Por eso este proyecto esta promoviendo dos cosas importantes: bajar la basura del campo base y llevarla hasta Katmandú y lograr la cima sin O2 (oxígeno suplementario) y sin D2 (dedos).

Por eso es que este feriado la playa tuvo que esperar, y decidimos junto a Felipe Endara, un amigo, unir fuerzas y compartir un entrenamiento. Fuimos desde Conocoto hasta el refugio del Cayambe en bicicleta y luego subimos a la cumbre que está a 5790 m.

Estuvo fuerte, sobre todo por la subida al refugio a la cual se le añadió el gran peso del equipo para escalar la montaña.

Mil gracias a todos por su apoyo y cariño. SanK2.


Cumbre del Cayambe


Ascendiendo al Cayambe

Día 20 de diciembre 2007

Justo hace 4 meses regresé del Broad Peak lleno de ganas y expectativas por mi próximo objetivo: el Makalu, 8463 m .

Comencé mi entrenamiento en el mes de septiembre con buenos resultados. El día de ayer realicé una prueba de alto rendimiento con el Dr. Oscar Concha, deportólogo, en la cual los resultados fueron mejores que antes de mi viaje al Broad Peak. Agradezco al Dr. Concha por su gran ayuda.

El propósito del mes de enero es permanecer un mes en la altura, gracias al apoyo de mi amigo Javier Herrera. Esto ayudará grandemente para que en el mes siguiente pueda completar mi ciclo de aclimatación.

Día 10 de diciembre

Acompañado de Gustavo Cevallos del Club de La Católica, hicimos un entrenamiento que consistió en vivaquear solo con la bolsa de dormir, a una altura de 6000 metros y al siguiente día alcanzar la cima del Chimborazo. Al regreso de la cima decidimos hacer un vivaque más a 5600 m de altura. Finalmente bajamo al refugio por la nueva ruta del castillo que abrieron los guías de Marco Cruz.

Sugerencias para subir a la cima del Chimborazo: hacerlo por la ruta de Whimper, luego salir a la arista de la ruta normal por la travesía ya que existe rampas de hielo negro con arena congelada en la sección baja del castillo muy peligrosas.

Día 5 de octubre

Regresé con un grupo de amigos intentando subir a la cima del Canónigo, en el Altar. Esta salida me dejó con gran expectativa de esta montaña ya que la pude conocer por tres flancos distintos y próximamente planeo intentar subirla de nuevo.