El Capurata de 6014 metros, pico que está a lado del Acotango y que para llegar no hay camino ni acercamiento alguno.
La ruta para alcanzar la cima es desde el Acotango. Hay que llegar a la cima de esta montaña para luego bajar al collado entre las dos montañas y después poder subir el Capurata, que es una morrena descompuesta y peligrosa, donde avanzar se hace muy lento y complicado.

Después de lograr las 10 cimas de seis mil metros, junto a la fiel compañera la D-Max 4×4

 

Al llegar a la arista, el terreno se afirma pero hay pasos de roca expuestos y para poner la cereza en el pastel, la última parte es una escalinata de hielo, que sube al domo cimero desde donde por fin puedes alcanzar la cima.
Demoramos cinco horas en subir y para poder bajar hay que cruzar toda la base del Acotango que toma tres horas larguísimas.
Cuando pensé en ir a esta montaña, las mediciones aparecían como 5995 metros, lo que no le daba para ser un seis mil, sin embargo el 2013, un amigo, Máximo, alcanzó la cima y resulto ser un nuevo seis mil con 6014 metros. MI GPS marco esa altura también.

Cuando alcanzamos la cima, descargué mi llanto. Estos ocho días de subir sin descanso alguno un pico tras otro, llegar al pico número 10 y sentir que el proyecto tenía sentido, que habíamos acabado la tercera etapa después de un mes de trabajo intenso y apasionante, donde hemos conocido a gente preciosa, recorrido lugares inolvidables y escalado con amigos verdaderos, que están para apoyarte y brindarte todo para que logre la cima y el proyecto. Ha sido maravilloso.

Gracias al Capurata porque tenía miedo de subir con 65 km/h y sucumbir, sabía que eran muchas horas expuestos al frio y al viento, al cansancio, pero ella nos dio permiso, nos ayudó porque el viento no nos golpeó durante toda al ascensión, solo un rato al llegar a la cumbre estuvo fuerte. Gracias bella montaña.
Mi compañero Gregorio, quien me acompañó para enfrentar este reto, me enseñó que siempre hay algo nuevo en la montaña. En esta ocasión enfrentamos las morrenas movedizas que son unas extensiones de roca suelta en una inclinasión 45 a 50 grados, que al atravesarlas se deslizan unos 20 metros cuadrados de montaña para abajo, arrastrándote y enterrándote. Ruedas sin control montaña abajo. Gregorio las conocía pero para mi era la primera vez que veía algo así y pudimos no equivocarnos tomando la ruta mejor y más segura.
La cima es el camino, pero la libertad es amar lo que haces y poder compartirlo, porque eso te pertenece, soy la montaña.

Gracias a todos ustedes por pensarme y echarme bendiciones y gracias a mis patrocinadores:
Salud S.A. Chevrolet, Ministerio del Deporte.

A mis colaboradores:
Supermaxi, Adidas, Continental, Fundación ROMP y Kamex,

Un abrazo para todos.