Diario de Expedición 1
“Los Ojos grises del Baltoro”
Iniciamos esta aventura viajando desde Quito hasta Panamá. En Panamá pasamos tres horas donde pude comprar algunas tarjetas para la camara de fotos que necesitaba y de ahí viajé hasta Estambul en Turquía.
Desde Estambul fueron como cuatro horas de espera. Al llegar al aeropuerto de Islamabad, recogí mi equipaje y ya me estaban esperando a las afueras. Me llevaron al hotel, no tenía mucho sueño, así que desayuné y tenía que hacer algunas compras, pero no tuve mucho tiempo porque al otro día volabamos a Skardu.
Al otro día temprano a las 3 de la mañana a viajar de nuevo.
Al llegar me encontré con mi compañero de expedición Sajid. Tuve que esperar unos días en el poblado ya que otros integrantes del grupo se retrasaron. Pero aproveché, hicimos un par de caminatas para entrenar, compramos más comida para la altura e hicimos algunos otros trámites. Y de ahí comenzó la aventura con un día de aproximación en 4×4 de más de 8 horas.
La ruta estaba rota por deslizamientos de tierra y del hielo de los glaciares, bajaban montones de lodo, as´que se imaginarán las paradas que hicimos, traslados a pie, luego en otro carros, en fin fue como un viacrucis llegar a Ascoli pero lo logramos.
El año anterior yo me lastimé los pies porque el calor era tremendo y este año me prometí ir despacio para cuidarme. Así que comenzó el primer día la caminata de aproximación, íbamos avanzando y yo me iba enterando de las novedades. Habían construido un puente para pasar al primer campamento que falló y este puente había sido roto el año anterior por la creciente del río, entonces nos tocaba caminar dos horas más.
Bueno, fue igual una aventura, el primer día caminamos siete horas, me revisé los pies, estaban bien y el segundo día nos fuimos hasta Payu.
Payu es un pequeñito oasis que queda cerca ya del glaciar del Baltoro.
Al cuarto día vi más cambios entrando al glaciar. Antes todas las expediciones transportaban toda la carga en las espaldas de los porteadores que llevaban 25 kilos cada uno, pero esto ha cambiado y ahora se transporta en mulas, en caballos y en burros, pero se le ponen 100 y 120 kilos a cada animalito, me dolía el corazón ver esto.
En el campamento primero me venían a visitar, porque los porteadores me dicen doctor Santiago, porque yo les curo a ellos con msi unguentos, esencias y todo lo aprendido en los primeros auxilios, tambén me empezaron a traer a los animales ara que los cure y entre ellos me trajeron un caballo que tenía la espalda dañada de tanto cargar, con úlceras. Yo le puse algo de una crema antibiótica, le puse un polvito de cicatrización y desde ese momento pues algo me tocó en el corazón, porque yo comencé a darme cuenta de la mirada de los animalitos. Sus mirada son como las de los niños que no tienen otra opción en su vida más que obedecer y hacer lo que les digan. Su mirada es de mucha tristeza, son muy inocentes y es durísimo las cosas que vi.
Entonces me convertí como en la voz de los caballos. Comencé a hablar con el dueño de la agencia, a sugerirle que pongan una nueva regla a los porteadores que solo sean hasta 50 kilos en los caballos y me escucharon y entendieron, dicen que hablaran con las otras agencias sobre esto. Es un avance.
Al séptimo día de caminata llegamos al campo base, es realmente larguísimo, son 140 kilómetros aproximadamente, llevo varios años haciendo este trekking y aún no me acostumbro a lo largo y cansado que es.
Una de las cosas que pasó y quiero contarles es que antes yo tenía las tulas para llevar el equipo de montaña pero no eran impermeables. Tenía que meter todo el equipo en bidones pero ahora que Kailas me ha dado dos tulas excelentes, definitivamente el mejor equipo que he tenido, han aguantado tres días en lluvia fuerte en el trekking de aproximación y no se mojó nada del equipo. También los zapatos espectaculares para mis pies, súper cómodos, he ido en este trekking con unas prótesis del 2016 y con los zapatos de Kailas y mis pies no tienen ni una sola ampolla, eso me hace feliz.
En campo base estamos en una congeladora, porque al caer el sol, aquí es muy frío. En las noches tengo frío en los pies qu eno solía ocurrirme antes. Ha bajado la temperatura este año, está nevando, no está lloviendo en el campo base, pero eso podría ser una buena señal de que las condiciones mejoren para subir.
Sigo con el tema de los caballlos porque tienen que dormir a la intemperie, claro que les ponen una colcha de lana en la espalda, pero eso no es suficiente, no aguantan, pero no tienen otro opción, entonces, el despertar que me ha dado esto es tratar de aceptar que mucha gente no puede sentir las cosas que otros sentimos, pero no me he permitido sufrir por esto, sino que lo he comenzado a manejar, he intentado aportar para que se resuelva, y por eso, este primer diario lo llamé los ojos tristes del Baltoro, porque la mirada de cada uno de sus animalitos, lo hacía triste y la resignación que veía en ellos. Pues nada, ahora a aportar, ganar hacia este cambio, dando soluciones, dando ideas, se va a hacer un informe también aquí, con el oficial de enlace, que me ha apoyado y bueno, cada viaje es una experiencia, cada viaje es un aprendizaje.
Me gusta compartirles estas cosas porque para mi no solo se trata de venir y escalar la montaña y ya. Se trata de conectar con todo, con lo que está sucediendo y que puedo aportar.
También me he encontrado con bastantes amigos y he hecho nuevos amigos. Y bueno, ha sido una experiencia bonita hasta ahora. Les iré contando, envíen sus comentarios por la web o pro mis redes sociales.
Quiero agradecer a mi esposa que me apoya en todo esto y transcribe estos diarios que yo le dicto por teléfono satelital.
Todo va a salir bien, que estemos cuidados por Dios, así lo pienso, aquí lo veo y todo está muy bien.
En el campo base seguimos descansando y esperando un buen clima para empezar a subir recién a campo 1 y poder empezar el proceso de aclimatación. Ya les estaré contando cuando llegue ese día.
Este proyecto es gracias al auspicio de BGR Ecuador, Kailas y de Saludsa Vitality
Un abrazo a todos,


